jueves, 9 de febrero de 2017

Coyolxauhqui (en náhuatlcoyolxauhqui, ‘la adornada de cascabeles’coyolli, cascabel; xauhqui, que adorna’)

 Luna llena del 10 de febrero pasará muy cerca de Regulus, la estrella más brillante de la constelación de Leo, por lo que ya desde ahora se percibe en el aire un tono dramático, un intenso deseo de gustar, de brillar, de ser y sentirnos especiales. Este momento estelar despierta en nosotros la necesidad de acaparar todas las miradas, de obtener reconocimiento y ganarnos un merecido aplauso. La Luna en Leo permite que irradiemos un fuerte magnetismo, mostrando una personalidad confiada y segura, estimulándonos a la acción. Esta Luna ‘teatral’ aviva nuestras tendencias a la pose, al drama y a las pasiones, que serán numerosas y con muchos elementos pintorescos, típicos de los melenudos leones del zodiaco.
La Luna en Leo resalta nuestro deseo de ser valorados y admirados, buscando notoriedad en cualquier plano que nos sea posible. Para ello, solemos desplegar nuestros encantos ante los demás, fascinando y atrayendo las miradas sobre nosotros. La clave meditativa de esta Luna es: "Yo soy Ése y Ése soy Yo".




La Luna leonina despierta al ‘niño interior’ que todos llevamos dentro, y se rige por el principio del placer, hablando en términos psicodinámicos, es por ello que esta Luna es muy favorable para festejar y ser lúdicos. A un nivel más personal, la Luna en Leo nos habla de la necesidad de reestructurar nuestra relación con los niños; pueden ser hijos, sobrinos, hermanos menores, etc. Esta es una Luna de rejuvenecimiento, siendo importante amarnos y querernos de manera saludable; amarnos por lo que somos y no por lo que queremos ser, o por que esperamos que otras personas nos amen. Con la Luna en Leo, todos somos reyes y reinas: enamórate de ti, camina con seguridad y demuéstrale al mundo que quieres brillar. Confía.
Eclipse penumbral de Luna
Un Eclipse de Luna penumbral sucede cuando la Luna entra en la penumbra que produce la Tierra, al interponerse entre el Sol y la Luna. Este eclipse ocurrirá justamente a las 19:33hrs., al momento del plenilunio, y será visible en América (todo México), Europa, África y parte de Asia. Su barrido de inicio hasta su terminación durará aproximadamente 43 minutos.
Este eclipse penumbral se produce con la Luna transitando por el signo de Leo (a 22°28’, al comienzo del tercer decanato), mientras que el Sol se encuentra en el signo de Acuario, su opuesto, en el mismo grado. Dicho eclipse se presentará en un momento de gran luminosidad dónde las energías e influencias magnéticas se exteriorizan, aportando una nueva orientación y un cambio de dirección a los signos de Aire (Géminis, Libra y Acuario) y de Fuego (Aries, Leo y Sagitario), y a quienes tengan planetas y puntos destacados en estas constelaciones.




Todo eclipse tiene la tarea de terminar o dar inicio a nuevos procesos, y como a Leo se le asocia con la creatividad sea manual, mental y artística, dado que rige la Quinta Casa del Zodíaco, la cual también es el sector conectado con la vida romántica, los hijos, diversiones, deportes, festejos, placeres y amores libres, entonces sentiremos ahora más directos sus efluvios en estos temas. Es en este sector donde habrá cambios, al igual que en el sector donde tengamos a Leo en nuestra Carta Natal. Allí sentiremos su influencia (ya evidente desde dos semanas atrás), y durante los siguientes 6 meses, hasta el 7 de agosto, cuando el Sol en Leo nos traiga un eclipse parcial de Luna (no visible en la República Mexicana) pudiéndose llevar a efecto muchos procesos de renovación, dejando atrás viejos hábitos y apegos; además, pondremos más atención a los pequeños y a su educación, así como también se desplegarán los temas relativos al romance y la aventura, abriendo espacios para el júbilo y la recreación libre, dejando atrás todo lo caduco, impulsando novedosas iniciativas.
Es un buen momento también para invertir en bienes raíces, decorar nuestra casa, así como rentar y vender propiedades. El eclipse penumbral de Luna Llena en Leo, también nos invita a disfrutar de una mayor libertad personal para renovarnos, y dejarnos llevar por nuestros impulsos para probar situaciones novedosas y estimulantes. Este eclipse favorece la socialización, las actividades grupales y las reuniones casuales. Es muy probable que conozcamos personas no ortodoxas, y de diferentes ámbitos culturales y étnicos a los nuestros.

domingo, 5 de febrero de 2017

Museo CYDT


La Constitution mexicaine de 1917 établit un État fédéral où les régions sont définies comme « États libres et souverains dans son régime interne » et conservent tous les pouvoirs non expressément accordés à la fédération (ce qui est connu comme souveraineté résiduelle). Toutefois, dans le cas des pouvoirs concurrents, l'esprit et la lettre de la Constitution mexicaine attribuent la priorité à l'État fédéral. La Constitution défend expressément aux régions d'acquérir des crédits internationaux, ainsi que de conclure des ententes avec des puissances étrangères (comprises normalement comme d'autres États). D'après l'interprétation traditionnelle de la Constitution, toutes les relations internationales appartiennent aux domaines exclusifs de l'État fédéral1. La réforme constitutionnelle de 1988 renforça cette position, en substituant, dans la liste des pouvoirs du président fédéral, le terme « négociations diplomatiques » pour « politique extérieure »


En plus, un nombre important d'autres pouvoirs, la plupart susceptibles de projection extérieure est réservé à l'État. Déjà en 1917, ceux-ci comprenaient la régulation du commerce (des secteurs minier et bancaire). Des réformes constitutionnelles postérieures y inclurent le contrôle du commerce extérieur, la planification du développement, le contrôle des secteurs économiques stratégiques et l'attraction et la régulation des investissements étrangers. Même si les régions conservèrent le droit au partage des bénéfices fiscaux produits par ces derniers domaines, leurs direction et régulation directes leur échappèrent. La clause de prévalence de la législation fédérale qui oblige les gouverneurs régionaux à publier et à veiller à l'application des lois fédérales et la jurisprudence de la Cour suprême de justice confirmèrent l'excercice des pouvoirs fédéraux exclusifs dans ces domaines

domingo, 29 de enero de 2017

Federico Cantú Garza 1907-1989
Nasce in una agiata famiglia italiana: il padre Adolfo Cantú Jauregui è medico, mentre la madre María Luisa Garza è scrittrice. Nel 1907 inizia la sua attività di letterato e pittore. Si iscrive al Escuela al aire Libre de Coyoacan di Atene per intraprendere lo studio della pittura, studio che continuerà all'Accademia Colarossi nell'Accademia delle belle arti di Paris, ove si iscrisse nel 1924. In questo periodo conobbe Pablo Picasso.

Tra il 1932 e il 1940 divenne più famoso come pittore, ma senza un adeguato successo economico. Muore il 29 gennaio del 1989, al termine di una lunga malattia, all'età di 82 anni.

martes, 10 de enero de 2017




Federico Cantú 1907-1989
XXVIII Aniversario Luctuoso
29 Enero


Para la Colección de Arte Cantú Y de Teresa es un honor
Dedicar el primer semestre del 2017 a la memoria del Ulises de Cadereyta
Cinco exposiciones que narran parte del universo creativo del gran
maestro de Nuevo León

iniciamos las celebraciones del  XXVIII Aniversario Luctuoso  del Maestro Federico Cantú Garza con cinco exposiciones

Enero 2017- Muestra La Maternidad IMSS en la obra de Cantú
Estación del Metro – Palacio de las Bellas Artes - de la Ciudad de México

Febrero 2017- 100 años de la obra Los de Abajo
Centro Cultural del Arte Contemporáneo
Leandro Valle Colonia Centro

Febrero 2017- El Libro de la Constitución 100 años
Centro Cultural del Arte Contemporáneo
Leandro Valle Colonia Centro

Marzo 2017- La carpeta Dorian 1928-1930
Escuela Libre de Derecho Nuevo León

Marzo 2017- Símbolos Patrios
Museo de Antropología



Adolfo Cantú
CYDT Collection
cantuart@hotmail.com



jueves, 29 de diciembre de 2016





Los Ángeles tienen diferentes connotaciones en la obra de Cantú , tanto el tema estético como el tratamiento de este genero ofrecen a el espectador un sinnúmero de formas que se entretejen durante mas de seis décadas en la obra mural y de caballete , los antecedentes se dan como reflejo de lo vivido por él en Paris , tintas que se convierten en obra mural o en granado , en relieve  escultórico o recinto , cientos de posibilidades que toman a finales de los años 50s con una introspección  estilística plasmada en la serie de vitrales dedicados a la Capilla de Los Misioneros de Guadalupe. Hermosa conclusión que resuelve el Maestro a manera de conclusión despues de haber pintado la obra sacra en Pasadena – en la California de los 20s y que retoma en 1943 en la Parroquia de San Miguel de Allende , en los Ángeles músicos de Boston , en 1948 con el quinteto de Ángeles músicos en Pinacoteca Virreinal , concluyendo con  estas pequeños vitrales para la Capilla de los Misioneros en 1957


Adolfo Cantú

 Inviernos del 2016



sábado, 24 de diciembre de 2016



La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.-

Natividad - Vitral en la Capilla de Los Misioneros de Guadalupe  1957
Federico Cantú 1907-1989


“José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén –pues pertenecía a la Casa y familia de David–, a inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada.”

(Lucas 2, 4-7. Biblia de Nuestro Pueblo.)
El nacimiento de Cristo es uno de los temas fundamentales de la liturgia cristiana, y como tal ha sido objeto de representación por los artistas en innumerables ocasiones a lo largo de la historia.
Quizá la representación más antigua que podemos encontrar se remonta al período paleocristiano, a la imagen de la Virgen con el niño en su regazo que podemos ver en la llamada Capilla Griega de la catacumba de Priscila en Roma. Luego, los artistas bizantinos desarrollaron y definieron el tema, creando una serie de tipos iconográficos que pasarían a Occidente. Será durante el gótico cuando el tema de la Navidad adquiera un desarrollo completo, incorporando una cantidad de detalles y elementos anecdóticos, tomados muchos de ellos de la vida cotidiana, que imprimirá en estas representaciones un naturalismo que no se había visto antes. En lo esencial, los rasgos iconográficos introducidos en la Edad Media se mantienen en los siglos posteriores, aunque las férreas directrices impuestas por el Concilio de Trento en la cuestión de las representaciones religiosas por los artistas, harán mella también en el tema de la Navidad, suprimiendo de las pinturas todos aquellos elementos que no se mencionaban en las Sagradas Escrituras aprobadas por la Iglesia, y que en su opinión podían inducir a confusión.
Basta con hacer un repaso de las natividades anteriores al Concilio de Trento para comprobar fácilmente, cómo aparecen escenarios, personajes o situaciones de los que no se hace mención alguna en el Evangelio de Lucas. No debe pensarse que eran fruto de la imaginación de los artistas, sino todo lo contrario, estaban tomados de aquellas otras fuentes escritas de la tradición cristiana que Trento pretende evitar y que hasta entonces habían gozado de una gran popularidad entre los artistas. Fundamentalmente, estas otras fuentes eran algunos de los Evangelios Apócrifos, como el Protoevangelio de Santiago (siglo IV), el Evangelio del Pseudo Mateo (siglo VI) y el Libro de la Infancia del Salvador (siglo IX); la Leyenda Dorada (siglo XIII) de Jacobo de la Vorágine; las Meditaciones del Pseudo Buenaventura (siglo XIII); o las Revelaciones (siglo XIV) de Santa Brígida de Suecia.
Para ilustrar cómo se utilizaban indistintamente y a la vez estas fuentes, he elegido una preciosa obra maestra del gótico flamenco, la Natividad de Robert Campin que se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Dijon. La obra pudo pintarse hacia el año 1425 y, aunque se carece de certeza, se cree que pudiera proceder de algún monasterio próximo a Dijon o quizás de la propia Cartuja de Champmol.
Entre las cosas que pueden llamar la atención al contemplarla, está la aglomeración de personajes, que como dice Tzvetan Todorov, más que integrarse se yuxtaponen; la tosca representación de algunos de ellos que contrasta con la técnica exquisita del realismo empleado en otros; o cómo el artista nos da a conocer los pensamientos de algunos personajes a través de las filacterias o cintas con textos que llevan en sus manos.
Para la narración de este episodio, el pintor se ha basado en la narración recogida en uno de los apócrifos, concretamente el Evangelio del Pseudo Mateo, que luego recoge igualmente en su obra Jacobo de la Vorágine. En él se cuenta como José, al darse cuenta que el parto era inminente, sale en busca de dos comadronas, pero cuando éstas llegan el nacimiento ya ha tenido lugar. A una de ellas, llamada Zebel (Jacobo de la Vorágine) o Zelomi (Pseudo Mateo), nos la muestra Campin de rodillas y de espaldas a nosotros, con una filacteria en la que puede leerse "la Virgen ha dado a luz". La otra comadrona, Salomé, situada frente a ella le contesta incrédula en otra cinta escrita "¿Una virgen que da a luz? Lo creeré si tengo pruebas". E inmediatamente su mano derecha, con la que iba a tocar a María, se seca o paraliza, de ahí la angustia de su rostro. Sin embargo, ante las súplicas de Salomé un ángel vestido de blanco próximo a ella le dice "Toca al niño y te curarás", produciéndose el milagro.
De este modo el artista nos resume la escena narrada por el Pseudo Mateo y que completa sería como sigue: 
“Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.
Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a Maria: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomi es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelanté la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen.
Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y le dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.”
(Evangelio Apócrifo de Pseudo Mateo 13, 3-5.)
Otros detalles de la obra, en cambio, están tomados de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia. Por ejemplo, la vela que porta en la mano un anciano San José, y que se hace innecesaria ante la luz que desprende el propio Niño. También la descripción de la Virgen, con largos cabellos rubios sueltos sobre la espalda y vestida con un manto y una túnica blancos, corresponden al relato de la santa, tal como lo expuso en el capítulo 12 de su obra.
“Estaba yo en Belén, dice la Santa, junto al pesebre del Señor, y vi una Virgen encinta muy hermosa, vestida con un manto blanco y una túnica delgada, que estaba ya próxima a dar a luz. Había allí con ella un rectadísimo anciano, y los dos tenían un buey y un asno, los que después de entrar en la cueva, los ató al pesebre aquel anciano, y salió fuera y trajo a la Virgen una candela encendida, la fijó en la pared y se salió fuera para no estar presente al parto.
La Virgen se descalzó, se quitó el manto blanco con que estaba cubierta y el velo que en la cabeza llevaba, y los puso a su lado, quedándose solamente con la túnica puesta y los cabellos tendidos por la espalda, hermosos como el oro. [...] y en un abrir y cerrar los ojos dio a luz a su Hijo, del cual salía tan inefable luz y tanto esplendor, que no podía compararse con el sol, ni la luz aquella que había puesto el anciano daba claridad alguna, porque aquel esplendor divino ofuscaba completamente el esplendor material de toda otra luz.
Al punto vi a aquel glorioso Niño que estaba en la tierra desnudo, y muy resplandeciente, cuyas carnes estaban limpísimas y sin la menor suciedad e inmundicia. Oí también entonces los cánticos de los ángeles de admirable suavidad y de gran dulzura.
Así que la Virgen conoció que había nacido el Salvador, inclinó al instante la cabeza, y juntando las manos adoró al Niño con sumo decoro y reverencia, y le dijo: Bien venido seas, mi Dios, mi Señor y mi Hijo. Entonces llorando el Niño y trémulo con el frío y con la dureza del pavimento donde estaba, se revolvía un poco y extendía los bracitos, procurando encontrar el refrigerio y apoyo de la Madre [...]”
La tercera fuente de inspiración de la historia que nos cuenta Campin es el propio Evangelio de Lucas, de donde toma la adoración de los pastores y el lugar del nacimiento, un pesebre. En cuanto a la adoración de los pastores, al principio de la Edad Media solían representarse en el momento que recibían la noticia y quedaban como petrificados ante el acontecimiento sobrenatural que acontecía, como en las bóvedas de San Isidoro de León, pero con el paso del tiempo, empieza a recogerse por los artistas la idea expresada en el Evangelio de Lucas, según la cual, los pastores acudieron al establo y glorifican al Niño Dios, tal como hace Campin en esta ocasión.
En cuanto al escenario donde se produce la historia, tanto los apócrifos, Jacobo de la Vorágine y Santa Brígida señalan que se produjo en una cueva o gruta subterránea. Sin embargo, Campin abandona aquí esta idea y retoma la del Evangelio de Lucas, situándolo en un pesebre en ruinas. La idea del establo en ruinas la introducen precisamente los pintores flamencos en el siglo XV, y simboliza la antigua ley o antiguo testamento (el judaísmo), con cuyas piedras se edificaría la nueva ley, encarnada en el nuevo testamento (el cristianismo).
El escenario está reproducido con la riqueza de colores, la minuciosidad y el detallismo propio de la escuela flamenca, que no pudo menos que asombrar y maravillar a sus contemporáneos, como lo sigue haciendo hoy con nosotros. Ese mismo detallismo lo emplea en el paisaje luminoso que se abre al fondo del cuadro, y podemos descubrir un paisaje invernal del norte de Europa, con árboles podados, mujeres por un camino con cestos en la cabeza o a la puerta de una casa, veleros navegando, un cielo tímidamente azul con algunas nubes. Un paisaje que ayudaría al espectador flamenco a identificarse más fácilmente con la escena.
De esta manera, Campin representa tres escenas o momentos distintos de la vida de Cristo: el nacimiento, la adoración de los pastores y el castigo por la incredulidad de Salomé. Mientras los dos primeros son recurrentes, el tercero, en cambio, no es demasiado frecuente. Los tres episodios se muestran juntos, en un único panel, con lo cual, no sólo se entremezclan las fuentes que inspiran la obra sino los propios episodios narrados, subrayando esa idea de yuxtaposición de elementos que indicaba Todorov:

“…estamos sin duda ante un cuadro muy novedoso que pone en evidencia con gran intensidad los cambios que se han producido en la mentalidad de la época. Ante todo debemos observar en qué medida esta escena de la historia sagrada se acerca al espacio profano cotidiano. La propia presencia de las comadronas, colocadas en primer plano y que llaman nuestra atención con sus palabras, de esos personajes que han pasado a ser el centro narrativo de la escena, es significativa: se trata de un nacimiento como cualquier otro, como los nuestros, con comadronas a las que se llama para que echen una mano. También el tema de la duda al respecto de la Inmaculada Concepción, que se evoca tanto aquí como en los episodios de la vida de José, es eminentemente humano. La posición central de José no es menos significativa: vestido de rojo, capta nuestra mirada de inmediato; su rodilla derecha conforma el centro luminoso del cuadro. También el pequeño Jesús es sorprendente: en lugar de representar, como de costumbre, a un niño regordete que mira el mundo con confianza, Campin nos muestra a un recién nacido flaco e imponente, a un niño humano. Por lo demás, a Campin no le pareció suficiente la luz sobrenatural que emana de él (y que hace que la vela resulte innecesaria), mientras que sí lo era para santa Brígida; ha añadido la del sol, absolutamente natural, que se alza en el horizonte. Se produce aquí una especie de puja: la luz natural de la vela ha pasado a ser innecesaria debido a la luz sobrenatural que emana del Niño, que a su vez palidece ante la luz natural del sol. Al final vence el mundo natural.”